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Quisiera aprovechar este espacio para expresar un pensamiento con respecto a este blog. Cuando supe que una de las actividades de la asignatura Sociedad del Conocimiento del Grado Educación Social era realizar esta tarea, sinceramente resoplé y pensé:"qué rollazo",pues además de no haber realizado nunca nada similar soy muy torpe con las nuevas tecnologías.Ahora que ya he comenzado y aun siendo mi aportación muy escasa,lo estoy disfrutando muchísimo.Así pues, quiero dedicarlo a la asignatura en cuestión por impulsarme a este tipo de tareas,(son francamente enriquecedoras) pero sobre todo a la persona más importante de mi vida porque con su mente diferente me ha enseñado a ser mejor.

domingo, 2 de diciembre de 2012

http://www.autismobata.com/

María Teresa Otero | El síndrome de Asperger hace referencia a un conjunto de condiciones mentales y conductuales que forman parte del espectro del trastorno autista. Wendy Estrella, psicóloga, especialista en el tema, aclara: "El término síndrome nos sitúa en un área patológica, pero realmente se trata de una condición ubicada dentro del espectro del autismo hacia su extremo más leve". El trastorno puede caracterizarse por deficiencias en la interacción social y resulta predominante los inusuales patrones de interés y conducta de quienes lo padecen". 

Los niños con síndrome de Asperger suelen fijar su atención hacia un tema concreto, de manera obsesiva en muchos casos, estos individuos poseen características particulares que marcan la diferencia con el autismo clásico o de mayor intensidad, entre ellas destacan el estilo del lenguaje así como sus habilidades cognitivas o intelectuales, que a lo largo de su desarrollo se disparan, presentando habilidades importantes o por encima de lo esperado para su edad cronológica. No es de extrañar que aprendan a leer por sí solos a una edad muy precoz, si se interesan en ello. 

En cuanto a los gustos de un paciente afectado por este síndrome,  destacan por ejemplo, obsesiones por temas como la astronomía, los rompecabezas, los dinosaurios, la construcción de maquetas, medios de transporte como los trenes o aviones, las computadoras, igualmente son atraídos por el orden y la clasificación de las cosas. 

Con referencia a su origen Wendy Estrella explica que "actualmente no se han identificado causas genéticas del espectro del autismo en general, a nivel clínico es concebido como un desorden del desarrollo, presentándose aproximadamente a partir de los 18 meses donde se inicia el desorden en la pauta evolutiva del niño, resultando en conductas atípicas".

Otro dato de interés es que al parecer existe una vulnerabilidad por el lado del sexo masculino a desarrollar la condición del espectro autista "en general cuando consultamos las estadísticas relacionadas al espectro autista, encontramos que la proporción de aparición es que de cada 4 personas con el síndrome tres  corresponden al sexo masculino",  comenta Estrella. 

Afortunadamente, hoy en día contamos con los instrumentos y estrategias para realizar  un diagnóstico muy temprano,  a partir de los 18 meses de edad  se puede hacer una identificación de los síntomas de riesgo y comenzar una atención temprana oportuna.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Tipo de tratamiento y pronóstico

Tratamiento

No existe ningún tratamiento único que sea el mejor para todos los niños con el síndrome de Asperger. La mayoría de los expertos piensa que cuanto más temprano se inicie el tratamiento, mejor.
Los programas para los niños con síndrome de Asperger enseñan habilidades basándose en una serie de pasos simples y empleando actividades altamente estructuradas. Las tareas o puntos importantes se repiten con el tiempo para ayudar a reforzar ciertos comportamientos.
Los tipos de programas pueden abarcar:
  • Terapia cognitiva o psicoterapia para ayudar a los niños a manejar sus emociones, comportamientos repetitivos y obsesiones
  • Capacitación para los padres con el fin de enseñarles técnicas que pueden usarse en casa
  • Fisioterapia y terapia ocupacional para ayudar con las destrezas motoras y los problemas sensoriales
  • Entrenamiento en contactos sociales, que con frecuencia se enseña en un grupo
  • Logopedia y terapia del lenguaje para ayudar con la habilidad de la conversación cotidiana
Los medicamentos como los inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina (ISRS), los antipsicóticos y los estimulantes se pueden usar para tratar problemas como ansiedad, depresión y agresión.

Pronóstico

Con tratamiento, muchos niños y sus familias pueden aprender a enfrentar los problemas del síndrome de Asperger. La interacción social y las relaciones personales todavía pueden ser un problema. Sin embargo, muchos adultos se desempeñan con éxito en trabajos tradicionales y pueden tener una vida independiente, si tienen el tipo de apoyo apropiado disponible.

martes, 22 de noviembre de 2011

Os dejo un enlace sobre un reportaje realizado en El País a una persona adulta con síndrome de Asperger.Con este reportaje obtenemos no sólo un testimonio en primera persona sino que también  podemos comprobar y animar a muchos padres de niños con este  síndrome  que se puede llegar a vivir con normalidad.Veamos como Francisco Violat nos  cuenta su historia con total naturalidad.....

http://www.elpais.com/articulo/Galicia/Sindrome/genio/inadaptado/elpepiautgal/20110119elpgal_19/Tes

domingo, 20 de noviembre de 2011

Asperger en la adolescencia

Todos sabemos que la adolescencia es una etapa de la vida complicada, ya que asumir ciertos cambios y conseguir pertenecer a un grupo de amigos, a veces, no es tarea fácil. En el caso de los adolescentes con síndrome de Asperger, esta etapa  se complica todavía más, sus características personales y su rigidez mental no contribuyen  demasiado a superar esta fase tan importante y decisiva.Veremos a continuación las dificultades y necesidades que pueden surgir pero también los aspectos positivos con los que cuentan....



a) Dificultades principales que pueden aparecer durante la adolescencia 

-Inmadurez emocional.
-Reacciones emocionales desproporcionadas y poco ajustadas a las situaciones.
-Intereses inmaduros y poco acordes con la edad.
-Mayor conciencia de diferencia y de soledad.
-Sentimientos de incomprensión y de soledad.
-Vulnerabilidad a alteraciones psicológicas como la depresión, la ansiedad y el estrés.
-Descuido de la higiene y el cuidado personal (si bien algunos desarrollan rituales obsesivos en relación con la higiene).
-Aumento de las obsesiones y los rituales de pensamiento.
-Dificultades académicas (lentitud, problemas de adaptación a los cambios de horarios, profesores, aulas, etc.; torpeza para elaborar planes de estudio y secuenciar tareas; desmotivación; dificultades para captar la idea principal de un texto y seleccionar información relevante). 

b) Cualidades y aspectos positivos en la etapa adolescente 

-Fuertes valores morales: sinceridad, compañerismo, bondad, defensa de los derechos humanos y crí­tica de las injusticias que observan a su alrededor.
-Persistencia en alcanzar sus metas y objetivos.
Gran deseo de superación.
-Personalidad sencilla, ingenua y “transparente".
-Ausencia de malicia y de dobles intenciones.
-Mejor dominio de las reglas sociales básicas. 

c) Necesidades en la adolescencia 

-Educación del entorno en el respeto, la tolerancia y comprensión hacia la persona con SA.
-Enfatizar las habilidades sobresalientes del muchacho con SA mediante situaciones de aprendizaje cooperativo.
-Motivarles a participar en situaciones que refuercen su autoestima, mejoren su imagen y faciliten la integración en el grupo.
-Adaptaciones metodológicas (tiempo extra para acabar las tareas, posibilidad de exámenes orales, uso de procesador de textos, potenciar la ví­a visual de aprendizaje, preguntas cerradas en los exámenes como los test de respuestas múltiples, entre otros).
-Directrices claras y muy explí­citas en cuanto a cómo realizar y presentar sus trabajos.
-Contar con la figura de un tutor o profesor de apoyo que pueda vigilar su estado emocional y le dé pautas en lo académico, lo personal y lo emocional, ayudándole a planificar sus estudios, entrenándole en técnicas que le permitan manejar situaciones difí­ciles en el colegio o instituto, motivarle a alcanzar metas usando las estrategias adecuadas y ofrecerle orientación laboral y profesional.
-Inlcuirle en un programa de educación fí­sica orientado a la salud y la buena forma fí­sica y no a deportes competitivos.
-Analizar los problemas de conducta, ya que las razones que subyacen a esos problemas pueden no ser obvias ni claras, antes de tomar medidas drásticas, como castigos, que no servirí­an para cambiar las conductas.
-Prepararle para la universidad o el mundo laboral, planificando, anticipando y preparando para ese cambio que generalmente produce altos niveles de ansiedad y miedo.
-Fomentar su participación en actividades extracurriculares relacionadas con sus puntos fuertes.
-Ayudarles a conocer y a aceptar qué significa el sí­ndrome de Asperger.
-Ayudarle a reconocer lo bueno y lo malo de sí­ mismo.
-Proporcionarle estrategias de autocontrol.
-Devolverle una imagen positiva y realista de sí­ mismo.
-Enseñanza de técnicas de control de pensamientos obsesivos y preguntas repetitivas.
-Apoyo para mejorar sus habilidades sociales y conversacionales. 

viernes, 18 de noviembre de 2011

Un voto por sus sonrisas



Esta es la imagen habitual que solemos encontrarnos en los niños que padecen síndrome de Asperger y digo solemos porque se de buena tinta que esto no siempre es así, pero por todos aquellos que sufren en silencio y en soledad ,que no son comprendidos y que nadie les ayuda a descifrar las normas del juego para que puedan participar, por todos ellos y para ellos hagamos un esfuerzo por inculcar desde nuestros hogares a nuestros propios hijos, empatía, respeto, tolerancia y solidaridad...

jueves, 17 de noviembre de 2011

Poesía para las madres de niños con Asperger

Por que  me das la mano y tu fuerza me acompaña.
Por que cuando despierto estas ahí cada mañana.
Por que te preocupas por mi más que los demás. 
Por que me dices que me quieres, así yo tarde en contestar. 
Tu sabes que te amo y a tu lado siempre quiero estar.
Por que me entiendes más que todas las personas.
Por que tu paciencia es inagotable.
Por que das todo el tiempo que puedes y más. 
Eres lo más importante para mí,  
mamita tu sabes que si.
Por que me contemplas con todo tu cariño así yo no te mire mucho.
Por que te apenas con mi tristeza y ríes con mi alegría.
Por que luchamos día a día y sabes que con tu apoyo hoy estoy mejor.
Mami quiero decirte que para ti es todo mi amor.
Con todo cariño para las madres del mundo que tengan un niño con Síndrome  de Asperger.
Luis Pérez Egaña Loli
Lima - Perú

martes, 15 de noviembre de 2011

La historia de Javier

Para comenzar este blog en vez de partir de explicaciones, conceptos, experiencias o de argumentos científicos he decidido hacerlo al revés, desde una historia, desde un relato realmente significativo pues plasma de una manera sencilla  y clara, el sentido de lo que aquí se pretende : entender, concienciar, visualizar una problemática que nos rodea más de lo que pensamos. Primero leed y luego seguimos hablando...


Como cada mañana, Javier desayunaba un tazón de leche con sus cereales favoritos, mostrándose ajeno a los horarios que rigen la dinámica familia. A pesar de tener siete años, su madre tenía que ayudarle a vestirse y como en tantas otras ocasiones, ese día tampoco pudo ponerle la ropa nueva que le habían regalado sus abuelos.

Su madre tenía que lavar toda la ropa nueva con un determinado suavizante para que Javier aceptase estrenar algo.


Cada día Javier se levantaba angustiado preguntando por el día concreto de la semana, el mes y el número. Todas las mañanas preguntaba lo mismo y a continuación necesitaba saber si ese día tenía que ir o no al colegio.


A pesar de que Javier comenzó a hablar algo más tarde que otros niños, ahora no paraba de hablar. Su lenguaje era muy correcto aunque siempre solía hablar de su tema preferido, los dinosaurios, y era muy difícil cambiar el tema de conversación. Resultaba complicado que Javier utilizase su excelente lenguaje para compartir con su familia las cosas que le ocurrían en el colegio o las cosas que le preocupaban. Parecía no sentir la necesidad de compartir experiencias o sentimientos con la gente que le rodeaba.


Era un niño muy inteligente, aprendió a leer solo y le encantaba leer libros de dinosaurios. No le interesaban los juegos típicos de los niños de su edad y pasaba la mayor parte de su tiempo desmontando juguetes electrónicos y volviéndolos a montar. No parecía estar interesado por jugar con aquellas máquinas sino que le fascinaba conocer cómo estaban hechas y cuál era el mecanismo que las hacía funcionar. Cuando lo averiguaba, colocaba el juguete en su estantería y no volvía a tocarlo. Tampoco dejaba que su hermano pequeño tocase ninguno de sus juguetes. Tenía un mundo muy personal y resultaba difícil que lo compartiera con otros niños.

En el colegio su profesora ya había mostrado preocupación por Javier. A pesar de su inteligencia, no tenía ningún interés por las tareas escolares y su rendimiento académico no era el esperado. En el patio siempre estaba solo y cuando ocasionalmente intentaba incorporarse al juego de sus compañeros, su manera de actuar era tan “torpe" e ingenua que provocaba risas y burlas por parte de los otros niños.

Aunque Javier no era un niño agresivo, en algunas situaciones mostraba fuertes rabietas y conductas inadecuadas como tirar objetos o gritar.


Especialmente difícil era la clase de Educación Física, en la que Javier mostraba altos niveles de ansiedad, dificultad para seguir las normas y escasa comprensión de las reglas básicas que rigen los juegos y deportes de equipo. Si se le forzaba a participar en estas actividades, sistemáticamente aparecían fuertes enfados y marcado oposicionismo.

Aunque los padres de Javier ya le describían como un niño peculiar antes de cumplir los 4 años, no empezaron a alarmarse hasta el momento en que el niño se incorporó al colegio. Las grandes dificultades para relacionarse con los compañeros, los problemas atencionales dentro del aula y el bajo rendimiento escolar fueron, entre otros, los motivos que impulsaron a los padres a buscar ayuda.

Después de varias consultas a distintos profesionales del ámbito de la educación, la medicina y la psicología, y tras recibir diagnósticos tan dispares como déficit de atención e hiperactividad, o trastorno emocional y de conducta, finalmente informaron a la familia de que Javier presentaba Síndrome de Asperger.

La escolarización correcta del niño con síndrome de Asperger




Los niños con Síndrome de Asperger no tienen el mismo perfil de comportamiento y aprendizaje que los niños con Autismo. Las unidades específicas de las escuelas, para niños con Autismo, no son las adecuadas para los niños con Asperger. Además, los niños con Asperger no tienen una enfermedad mental y los servicios psicopedagógicos se mostraran reacios a prestar los servicios necesarios. Aunque el niño pueda presentar problemas específicos de aprendizaje, no será candidato a recibir atención específica. Además, las administraciones públicas no suelen disponer de los recursos, servicios y políticas adecuadas para las personas con este síndrome.
En primer lugar, tanto la familia como el equipo docente necesitarán adquirir experiencia y conocimientos en este área. Así como a disponer de acceso a los recursos y programas específicos. Una investigación de revisión sobre el rango y la variedad de recursos disponibles para las personas con autismo, nos desvela que la educación de estos niños requiere de la adquisición de una experiencia previa. Y exactamente lo mismo sucede con el Asperger. Los profesionales de este área advierten sobre la necesidad de desarrollar conocimientos específicos en este campo. Por ejemplo: Los responsables de educación deben permitir al equipo docente el acceso a estos profesionales para recibir consejo y pautas de trabajo. El profesional especializado puede visitar las aulas para observar al niño y en base a esa observación dar pautas, estrategia, recursos o proponer formación específica. En el caso de que debido a la distancia, por ejemplo, el profesional no pueda desplazarse al aula, se puede usar como apoyo las nuevas tecnologías de comunicación. Videoconferencias, por ejemplo.
Los padres también pueden ser de apoyo, proveyendo información al maestro, ya sea esta obtenida a través de internet, o de publicaciones específicas. Aunque los padres no sean expertos en Síndrome de Asperger, sí son expertos en sus hijos. En su historia de desarrollo, su personalidad y carácter, el éxito o fracaso de estrategias previas, etc. He advertido, que cuando una escuela adquiere la experiencia necesaria, aumenta el éxito y reputación de la misma y puede aumentar el número de niños con una problemática similar. Los padres y los profesionales tienen una guía informal de buena escuela.
Muchos de los programas para intervención de niños con Síndrome de Asperger necesitan trabajo individual y pequeños grupos de trabajo. Para ello se pueden requerir los servicios de un profesor de apoyo. Su papel es fundamental y complejo. Sus principales responsabilidades serían:
  • Alentar al niño a ser más sociable, cooperativo y flexible, tanto cuando juega como cuando trabaja con otros niños.
  • Ayudar al niño al reconocimiento y aprendizaje de las normas sociales de conducta.
  • Dar atención personalizada para el manejo y comprensión de las emociones: Educación afectiva.
  • Trabajo y apoyo en el desarrollo de las habilidades sociales y trabajo en equipo.
  • Apoyar al niño en el desarrollo de intereses como medio de mejorar la motivación, el talento y el conocimiento.
  • Poner en práctica un programa destinado a la mejora de la motricidad fina y gruesa.
  • Trabajar y diseñar estrategias en la línea de la Teoría de la Mente para una mejor comprensión de terceros y desarrollo de la empatía social.
  • Fomentar las habilidades de conversación.
  • Ofrecer clases de repaso para la mejora en los puntos débiles del aprendizaje del niño.
  • Que el niño sea capaz de hacer frente a la sensibilidad auditiva y sensorial. (Estimulación sensorial).
De esta forma, el profesor de apoyo o asistente, aplica un programa diseñado por profesores, padres, terapeutas y especialistas enfocado en el comportamiento, emociones, cognición, lingüística, habilidades motoras y sensoriales. En el caso de que los presupuestos públicos no alcancen a cubrir los costos de este asistente, quizás las familias puedan apoyar con sus propios recursos financieros. De igual forma, el asistente ha de recibir formación sobre el Asperger.
Lo normal es que el niño con Asperger esté matriculado en una escuela ordinaria y no en un centro de educación especial. Yo considero que lo normal es la inclusión educativa en aula ordinaria, ya que es muy importante tener un grupo de compañeros con un comportamiento social estándar para que el niño tenga la motivación intelectual y social para el aprendizaje de cómo relacionarse con sus pares y personalmente, contribuir al desarrollo de sus habilidades sociales. ¿Cual serían los requerimientos de una buena escuela? Tengo una amplia experiencia en la observación y el apoyo de niños con Síndrome de Asperger en una gran variedad de escuelas. Mi conclusión general es que mientras algunas características son esenciales, otras tienen una importancia limitada. Lo más importante es la personalidad y capacidad del profesor o profesora, y el acceso de este a apoyos y recursos. El niño con Asperger es siempre un gran desafío. Los profesores deben de tener un carácter tranquilo, ser predecible en sus reacciones emocionales y flexible con el plan de estudios, así como en su modo de enseñanza, para poder acomodar al niño de la forma adecuada y saber reconocer los aspectos positivos que esto conlleva. Debe de ser capaz de ver el mundo desde la perspectiva del niño. Tener un buen sentido del humor, también ayuda. En algunos casos, es probable que el niño esté encantado, y un momento después, muy confundido.
Una característica del Síndrome de Asperger, es precisamente, la variabilidad expresiva en las señales del día a día. Un día puede estar concentrado, sociable y aprendiendo a buen ritmo y otros días puede estar absorto en sí mismo, y con una falta de confianza y pérdida de habilidades. Es como si estas señales viniesen en olas o mareas, las cuales tienen un cierto ciclo interno en los ritmos del niño. En estos días malos, es mejor concentrarse en la revisión de actividades previas y practicar cosas ya conseguidas a modo de refuerzo. Ser paciente y esperar a que “baje la marea” y el niño pueda avanzar nuevamente. Si esto se convierte en un problema, padres y profesores pueden definir los ciclos, e incluso examinar qué factores pueden intervenir en este ciclo.
Tener experiencia previa no siempre es fundamental, ya que cada niño con Síndrome de Asperger es único, y el profesor deberá usar diferentes estrategias. Aprender cómo relacionarse y comprender a los demás, puede llevar varios meses. No debe de ser un factor indicativo la evolución del niño en las primeras semanas. Además, el niño también necesitará de cierto tiempo para adecuarse al nuevo contexto de las rutinas escolares. Ya sea porque es la primera vez o tras el regreso de unas vacaciones. El cambio o reemplazo del profesor, puede provocarle ansiedad. Indistintamente de la edad del profesor, el tamaño de la escuela o si esta es pública o privada. Lo que importa es el tamaño de la clase. Aulas abiertas y ruidosas, es mejor evitarlas. Los niños responden mejor en una clase tranquila, ordenada y con un ambiente estimulante y no crítico. Los padres suelen advertir que mientras con algunos profesores el niño progresa adecuadamente, al año siguiente es un desastre total para todos. Si existe una compatibilidad alumno/profesor, este hecho se verá reflejado en la actitud del resto de compañeros. Si el maestro presta su apoyo, esta actitud se extenderá al resto de compañeros. Si la actitud es crítica y excluyente, el resto de niños adquirirán esa misma actitud negativa. He observado, que los niños con Síndrome de Asperger tienden a desarrollar en otros niños tanto un instinto maternal y protector como el contrario, un instinto depredador. El maestro deberá de supervisar y guiar las interacciones del niño para evitar precisamente que se desarrollen las actitudes depredadoras.
Por supuesto es igual de importante que el profesor encuentre el apoyo necesario en el colegio, tanto por parte de sus colegas como por parte de la administración del mismo. El profesor y la escuela deberán hacer algunas concesiones especiales. Por ejemplo, si el ruido y las esperas provocadas por una asamblea general le resultan agresivas, puede esperar tranquilamente en su aula durante el desarrollo de la asamblea. De la misma forma, si el niño pasa por una época de ansiedad y depresión, puede permitírsele pasar los exámenes en otro momento, cunado ese estado de tensión emocional haya pasado.
Una vez que los padres han localizado una escuela que proporciona los recursos necesarios, entonces es importante permanecer en la misma. Ir a una nueva escuela implica, no solo el cambio de compañeros, sino de empezar de nuevo con la historia del niño, las estrategias que funcionan y las que no, etc. Aunque finalmente deberá de cambiar, antes o después, de centro educativo, es más fácil si acude a un centro donde acudan sus compañeros y que el personal de ambos centros se reúna para transferir el conocimiento adquirido con el tiempo del antiguo equipo docente al nuevo. Hay varios aspectos importantes a considerar para afrontar este cambio de centro: Qué el niño pueda visitar previamente el centro para ir acostumbrándose y reconociendo la geografía del centro. También es importante que un profesor se encargue de forma específica de asegurarse no solo de la integración en el nuevo centro, si no de la identificación de compañeros de apoyo para cuando los profesores no estén delante.
Asistir a la escuela secundaria puede presentar nuevos problemas. En la escuela primaria, profesor y alumno están juntos durante un año y tienen tiempo para conocerse. En la escuela primaria, el entorno es mucho más protector hacia los alumnos, y es más fácil acomodar al niño con Asperger. En la escuela secundaria los profesores dedican mucho menos tiempo a los alumnos y además tienen un plan de estudios mucho más rígido. A su vez, los adolescentes son menos tolerantes con quienes no presentan conductas comunes a los grupos sociales, ya sean por ropa, intereses, etc.
Además a esas edades el diagnostico es mucho menor y los profesores no tienen ni idea de este tipo de discapacidad. El niño es considerado simplemente como desafiante, intencionadamente desobediente o emocionalmente perturbado, y la disciplina convencional se supone que es eficaz. Para evitar la confrontación potencial y la desesperación de todas las partes, sería de mucha utilidad el disponer de guías sobre el Síndrome de Asperger en la escuela secundaria, aclarando los retos y dificultades que enfrenta el adolescente, sus posibilidades frente a la frustración, el cambio, la crítica,…, y haciendo un especial hincapié en las cualidades que pueden presentar las zonas especiales. Una vez que los profesores comprendan las peculiaridades del Síndrome podrán comprender los comportamientos en la clase.
Desafortunadamente, algunos adolescentes con Síndrome de Asperger, pueden desarrollar claros signos de trastornos de ansiedad, ataques de pánico, trastornos obsesivo compulsivo (TOC), depresión con tendencias suicidas o episodios de ira intensa y agresión, que pueden desembocar en la expulsión del centro. Debo señalar que esto ocurre en muy pocos casos y suele estar relacionado cuando el adolescente tiene graves problemas de adaptación al nuevo entorno o sufre episodios de acoso. En este tipo de casos, es posible que el joven requiera del uso de fármacos y apoyo psicológico. En algunos casos, la situación puede ser tan grave que la familia considera la finalización de la asistencia al centro y acabar la educación en casa. He observado un gran éxito usando esta opción. En cualquier caso, la educación en casa debe ser cuidadosamente examinada para garantizar el acceso del adolescente a profesores cualificados, así como evitar el completo aislamiento de otros adolescentes. Sin embargo, esta puede ser una gran alternativa a la medicación y un posible ingreso en planes de asistencia psiquiátrica infantil. Los padres están siempre preocupados acerca de si las escuelas convencionales pueden ajustarse para ayudar al niño con Asperger, o si por el contrario deberían de asistir a centros específicos.
Para finalizar, me gustaría hacer hincapié que correcta escolarización debe de basarse también en una evaluación exhaustiva de las capacidades del niño, sus habilidades de razonamiento social, una cuidadosa selección del entorno educativo y el acceso por parte del equipo docente a la información y recursos adecuados y al desarrollo de un enfoque de trabajo en equipo. Con esta combinación, tenemos la oportunidad de mejorar significativamente las capacidades generales de los niños con Síndrome de Asperger.

domingo, 13 de noviembre de 2011

Orientación para padres y profesores



Después de que la familia es informada de que su hijo sufre este síndrome, empiezan a surgir todo tipo de dudas y preguntas, sobre todo acerca de las consecuencias de este trastorno y de las estrategias y pautas de actuación más eficaces.

Las personas que sufren este trastorno son conscientes de la dificultad social que les caracteriza ya que, aunque están muy interesados en relacionarse con los demás y desean tener amigos, no saben cómo hacerlo

Por otro lado, el hecho de ser torpes en sus movimientos y tener una pobre coordinación motriz hace que sean objeto de burlas. Esto les suele producir estrés, ansiedad, problemas de autoestima, frustración e incluso depresiones.

Por ello es muy importante un tratamiento e intervención adecuada por parte de los profesionales especializados en el tema, del colegio y, sobre todo, de la familia.
4.1. Orientaciones a los padres
La labor de los padres es crucial para ayudar a su hijo a entender lo que le ocurre y al mundo en el que vive: 

Explicar al hijo el problema. Cuando el niño alcanza cierta edad, antes de llegar a la adolescencia, es conveniente que se le explique lo que le está ocurriendo, cuáles son sus mayores dificultades y hacerle ver que también tiene grandes cualidades y aptitudes. 

Explicarles bien las cosas. Es conveniente utilizar instrucciones simples a la hora de explicarles algo ya que, aunque son muy inteligentes, tienen dificultades para entender trabajos complicados. Para ello es muy útil subdividir las tareas en otras más simples y utilizar los dibujos en las explicaciones.

Explicarles y enseñarles a modular el tono de voz, a mirar a la cara cuando hablen con alguien y alabarles por ello.

- Es muy importante enseñarles que tienen que aprender a "esperar su turno" y ponerles ejemplos de situaciones en las hay que hacerlo: juegos, colas de las tiendas, en casa, etc. También deben aprender las diferencias entre los lugares públicos y privados, que hay cosas que sólo se hacen en privado y que en público hay que guardar las formas. 

Advertirles con tiempo de los cambios de planes. Cuando haya cambios de planes, hay que prepararlos y advertirlos con anticipación. Ellos se irritan y alteran ante los cambios, por lo tanto hay que ayudarles a entender que las cosas pueden cambiar y no siempre se les va a poder avisar. No obstante, siempre que sea posible se le deben evitar estos cambios y sorpresas e intentar mantener sus rutinas y proporcionarles un ambiente predecible y seguro. 

Enseñarles a ser autosuficientes. Se debe trabajar con ellos todo aquello que en el futuro les facilite llevar una vida independiente y enseñarles habilidades de autosuficiencia: que aprendan a comprar solos, a manejar el dinero, ir al supermercado, manejar el teléfono, etc.

En la medida de lo posible hay que ayudarles a superar el miedo a lo desconocido. Por lo tanto, cuando vayan por primera vez al colegio, cuando se enfrenten a profesores y amigos nuevos, cuando vayan de campamento, etc. Los padres deben prepararlos y si es posible exponerlos previamente a esas situaciones nuevas para que disminuya su ansiedad.

Los padres deben saber que sus hijos van a necesitar mucha ayuda y paciencia y sobre todo los niños deben saber que sus padres los quieren ylos quieren como son

Es conveniente reforzarles, alabarles y explicarles las cosas de las que se sienten orgullosos.


4.2. Orientaciones a los profesores
Cuando el niño ha cumplido nueve años más o menos, se aconseja que los profesores expliquen al resto de los compañeros lo que le ocurre.

Una forma de hacerlo podría ser explicarles que lo mismo que hay compañeros que tienen dificultades para leer o leen más despacio, otros las tienen para sumar, etc. En este caso se le explica las dificultades que tienen para hacer amigos, entender emociones, interpretar las bromas, etc. Veamos algunas orientaciones para trabajar en clase:

Reforzarle las habilidades académicas en las que destacan y hacer que las pongan en práctica a través de actividades de grupo. Con esto se consigue que sus compañeros se den cuenta de que el niño destaca en muchas de las habilidades que para ellos son muy valiosas. Por consiguiente, se fomenta la aceptación y el reconocimiento por parte de los compañeros.

Facilitarle apoyo para relacionarse con otros niños. Es aconsejable que en los recreos se beneficien de cierto apoyo para que le ayude a favorecer la interacción con otros niños. Este apoyo puede ser perfectamente un niño de su clase al que se le explica lo que puede hacer para ayudarle.

Poner especial cuidado el las clases de educación física. Los profesores deben saber que las clases de educación física suelen generar ansiedad ya que al no haber normas explícitas sino más bien implícitas, ellos no las entienden y por lo tanto, es conveniente explícaselas y razonarlas. Hay que tener mucha paciencia a la hora de explicarle al alumno lo que se espera de él y lo que hay que hacer. Conviene utilizar frases cortas, concretas y, si es posible, se puede pedir a un compañero que haga primero lo que debe hacer el niño, ya que la visualización de lo que se debe hacer les ayuda a entenderlo mejor.

Mantener viva su atención en clase.Para que mantenga la atención en clase conviene sentar al niño en la primera fila y, con cierta frecuencia,hacerle preguntas sobre lo que se está explicando. Estos niños necesitan clases muy estructuradas con programas académicos muy individualizados y, sobre
todo, van a necesitar un ambiente en el que se sientan competentes.